Ictericia
Ictericia y leche materna
La ictericia (color amarillento de la piel y mucosas) se ha asociado a la leche materna. Existen dos tipos: la temprana y la tardía.
La ictericia temprana asociada con leche materna está relacionada con dos factores:
• Número de tetadas. A mayor número de tetadas al día se observa un menor grado de ictericia; por tanto, se recomienda ofrecer el pecho con intervalos no mayores de tres horas durante los primeros 10 días de vida. Con esto se asegura un adecuado aporte de leche, que disminuye la elevación de bilirrubinas (que dan el color amarillo) y el conveniente incremento de peso.
• No ofrecer agua, té ni otro tipo de líquido. Se sabe que la administración de estos líquidos claros favorece el aumento de la ictericia en el recién nacido, ya que permite una mayor absorción intestinal de bilirrubina.
Así, la ictericia temprana asociada a leche materna comienza hacia el tercer día de vida y finaliza hacia los siete días. Como hemos señalado, esta afección se evita alimentando al recién nacido con leche materna en forma exclusiva y frecuente, en especial durante los primeros días de vida, sin ofrecerle líquidos que no le nutren e incrementan su ictericia.
La ictericia tardía por leche materna puede iniciarse hacia el final de la primera semana de vida, llega a su máximo a las dos semanas y en ocasiones se prolonga hasta por tres meses, sin que afecte al niño. Esta ictericia se asocia a diversos elementos contenidos en la leche materna y no hay manera de evitarla.
Cuando un bebé presenta ictericia por leche materna, lo más importante es que continúe siendo alimentado con la mejor opción para él: la leche de su madre.
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