martes, 12 de marzo de 2013

Contestación al testimonio de mi hija Malui...

Respondiendo al testimonio de mi hija mayor...
Que alegría leer el testimonio de mi hija Maria Luisa, escribiendo la historia de su primer parto.
Quiero agradecer las caricaturas de mi hija Mecedes y de María luisa, que le dan un toque humorístico al relato vivencial de ese día. Me encantan!
Es un sentimiento tan especial, tan entrañable para mi que me emociona hasta las lágrimas acordarme  de ese día hace 11 años.
Cuando yo tuve a mis propios, recuerdo que me sentí igualmente provocada ante los comentarios de las personas que me recibieron al llegar al hospital...¿primer bebe?  ...¿quieres un parto Psicoprofiláctico?   Umm.. .Ya te veremos en un rato, eso dicen todas!... esto me pico el orgullo, quise demostrar, que tenía la fuerza, la preparación interior y la suficiente motivación para ayudar a mi hijo a nacer. Al igual que mi hija nos retaron...y pudimos!
Con el pasar de  los años, me doy cuenta que en la preparación que doy a mis alumnos hoy en día, insisto mucho en la automotivacion, en la preparación mental que nos permite planear el tipo de parto que queremos y  que hemos visualizado y en la fuerza interior de nuestras propias  creencias y convicciones.
Refuerzo la importancia de la presencia del papa, con su compañía la mujer se sentirá segura y confiada.  Carlos mi yerno no solo la apoyó sino que nos contagio de alegría y emoción en el momento del nacimiento, estaba tan emocionado!...Lo decía, aun lo recuerdo gratamente.
Me sentí tan orgullosa de ver a mi hija tan valiente, tan controlada y a la vez con las expresiones típicas de una  mujer  que realmente va a dar a luz, sin fingimientos expresando abiertamente lo que quería, y  lo que sentía...
Cuando uno acompaña a su propia hija en el momento del parto, uno vuelve a ver el suyo propio, yo experimenté una gran confianza en que m hija sabía  que tenía que hacer, me sentía muy muy orgullosa de verla tan valiente, me daban ganas de abrazarla de ayudarla a que no le doliera nada, Pero sabía que  "como mamá instructora de Psicoprofiláxis y como  suegra presente", mi papel era mantener una distancia,  permitir que su marido la acompañara más de cerca que yo....
Mi marido había fallecido cinco meses antes, yo estaba en un momento muy vulnerable de mi vida, con cualquier cosa podía llorar desconsoladamente, y  al acordarme yo misma del apoyo que su papá me dio cuando ella nació y el solo hecho de pensar que  no conocería este su primer nieto y que no viera a su hija  de mamá me entristecía tanto. Pero pude bloquear mis pensamientos dolorosos, y concentrarme en la emoción de esos momentos, de darle gracias a Dios por permitirme constatar en mi propia hija que  es importante prepararse  para esos momentos, que los esposos luchen y se ayuden mutuamente y que la mujeres confíen en su fuerza interna para dar a luz, que confien en que Dios no se equivocó al encomendarnos esta tarea y que confien en  su motivación interior para ayudar a su hijo a nacer.

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