Respondiendo al testimonio de mi hija mayor...
Que alegría leer el testimonio de mi hija Maria Luisa, escribiendo la historia de su primer parto.
Quiero agradecer las caricaturas de mi hija Mecedes y de María luisa, que le dan un toque humorístico al relato vivencial de ese día. Me encantan!
Es un sentimiento tan especial, tan entrañable para mi que me emociona hasta las lágrimas acordarme de ese día hace 11 años.
Cuando yo tuve a mis propios, recuerdo que me sentí igualmente provocada ante los comentarios de las personas que me recibieron al llegar al hospital...¿primer bebe? ...¿quieres un parto Psicoprofiláctico? Umm.. .Ya te veremos en un rato, eso dicen todas!... esto me pico el orgullo, quise demostrar, que tenía la fuerza, la preparación interior y la suficiente motivación para ayudar a mi hijo a nacer. Al igual que mi hija nos retaron...y pudimos!
Con el pasar de los años, me doy cuenta que en la preparación que doy a mis alumnos hoy en día, insisto mucho en la automotivacion, en la preparación mental que nos permite planear el tipo de parto que queremos y que hemos visualizado y en la fuerza interior de nuestras propias creencias y convicciones.
Refuerzo la importancia de la presencia del papa, con su compañía la mujer se sentirá segura y confiada. Carlos mi yerno no solo la apoyó sino que nos contagio de alegría y emoción en el momento del nacimiento, estaba tan emocionado!...Lo decía, aun lo recuerdo gratamente.
Me sentí tan orgullosa de ver a mi hija tan valiente, tan controlada y a la vez con las expresiones típicas de una mujer que realmente va a dar a luz, sin fingimientos expresando abiertamente lo que quería, y lo que sentía...
Cuando uno acompaña a su propia hija en el momento del parto, uno vuelve a ver el suyo propio, yo experimenté una gran confianza en que m hija sabía que tenía que hacer, me sentía muy muy orgullosa de verla tan valiente, me daban ganas de abrazarla de ayudarla a que no le doliera nada, Pero sabía que "como mamá instructora de Psicoprofiláxis y como suegra presente", mi papel era mantener una distancia, permitir que su marido la acompañara más de cerca que yo....
Mi marido había fallecido cinco meses antes, yo estaba en un momento muy vulnerable de mi vida, con cualquier cosa podía llorar desconsoladamente, y al acordarme yo misma del apoyo que su papá me dio cuando ella nació y el solo hecho de pensar que no conocería este su primer nieto y que no viera a su hija de mamá me entristecía tanto. Pero pude bloquear mis pensamientos dolorosos, y concentrarme en la emoción de esos momentos, de darle gracias a Dios por permitirme constatar en mi propia hija que es importante prepararse para esos momentos, que los esposos luchen y se ayuden mutuamente y que la mujeres confíen en su fuerza interna para dar a luz, que confien en que Dios no se equivocó al encomendarnos esta tarea y que confien en su motivación interior para ayudar a su hijo a nacer.
martes, 12 de marzo de 2013
lunes, 11 de marzo de 2013
El nacimiento de mi primer nieto, Carlos...
A continuación mi hija Maria Luisa escribe el testimonio del nacimiento de mi nieto Carlos.Su primer parto psicoprofiláctico...
Mi primer parto psicoprofiláctico
(por Malui Alvarez Ruiz)
Mi fecha probable de parto era el 21 de Julio de 2001, pero Carlos nació el 28 de junio, casi un mes antes. Dos días antes de esta fecha era martes, yo amanecí sin nada de apetito y con nauseas. Todo el día estuve así y devolviendo el estómago. Mi doctor me preguntó bromeando que que había comido y me mandó unas pastillas algo así como dramamina para que me sintiera mejor.
Dormí muy bien, pero en la mañana del miércoles empecé a tener contracciones bastante diferentes a las que había estado teniendo durante las últimas semanas. No era solamente el que la panza se pusiera dura, sino también sentía una molestia tipo cólico y eran bastante seguidas. No creo que pasaran 15 minutos entre una y otra. Así estuve toda la mañana. Mi doctor me revisó en su consultorio a las 4 p. m. Pensé que me diría que no era nada y que solamente estaba exagerando, pero nos sorprendimos Carlos mi esposo y yo cuando nos dijo que eran 4 cms de dilatación los que tenía. Me dijo que lo mantuviera informando y que estuviera tranquila, que aunque fuera la semana 36 el bebé estaba bien si tenía que nacer.
Antes de irnos a mi casa, pasamos por mi mamá instructora super coach para el psicoprofiláctico. Ella me inyectó la medicina que indicó mi médico para ayudar a la maduración de los pulmones del bebé pues era un poco pronto.
Nos acompañó y a partir de ahí estuve con mis dos mejores amigas, mi mama y la “pelota”, estando sentada en ella me sentía super bien.
Llegando a mi casa las contracciones desaparecieron. Al día siguiente empezaron otra vez igual o un poco mas fuertes pero mucho muy espaciadas.
A las 4 le llame a mi doctor, me dijo que me revisaba en el hospital a las 7. Carlos estaba conmigo todo el tiempo, hablabamos y estabamos nerviosos pero emocionados. tranquilos también, eso fue importantísimo. Sabía que al no continuar constante con mis contracciones ni con la intensidad que debían tenía que hacer algo para tener un “trabajo de parto productivo”. Salí a caminar, jugué con mi perro Nícolo al freesbee y a ratos también me senté en la pelota a ver la tele. Sí tenía contracciones pero no como las que tuve en la mañana del día anterior.
A las 7 llegamos al hospital. Nos volteaban a ver por la pelota que cargábamos. Pero no podía faltar, era y fue parte importante en todo este proceso.
Llegando advertí que iba a ser parto psicoprofilactico, las dos enfermeras que me recibieron me dijeron : ¿Es el primero verdad?... como diciendo, eso dicen muchas la primera vez hasta que pasan las horas…, me dio coraje y pensé, lo tengo que tener así, estoy convencida.
Me
pusieron en uno de los cuartos del fondo porque son los que tienen unas camas
que se adaptan para que puedas tener al bebe ahí mismo. Un médico me revisó y
me dijo que tenía 6 cms. Y pensé, no puede ser, de un día a otro solamente
dilaté 2 cms. Carlos estaba junto a mi en todo momento. Me dijo, no te
preocupes Malui, vas muy bien. Una enfermera me puso el suero porque es lo que
hacen antes de cualquier cosa. Ah, no perdón, antes me puse mi bata sexy de hospital...
Cuando
llegó mi doctor al poco rato con su ayudante, otra doctora ginecólogo, esperó a que
tuviera otra contracción fuerte para revisarme. Eso no me gustó porque en el
único lugar donde no quería estar era en la cama. Me dijo que tenía 7 cms. de dilatación. Me
pusieron el aparato que monitorea para ver como estaba el bebé y al ver que
estaba bien me rompió la bolsa, no
se como se diga médicamente este término. En ese momento empezó la primera
contracción muy fuerte. Aguanté otra más y le dije al doctor: “estas si están
durísimas”, pero bueno me puse sentada sobre la pelota y a “visualizar” al bebé
cada vez acercandose más a nacer como mi mamá me había enseñado .
Ya no
estaba tranquila porque si me dolían, pero bueno tenía el descanso entre una y
otra. Carlos no se separaba de mi, era mi super apoyo, contando el tiempo y
dándome ánimos muy cariñoso. Básico tenerlo junto a mi. Mi mamá me observaba y
en algunas contracciones me indicaba que me relajara. Decía: “si no tienes la
cara relajada, menos el cuerpo hija. Relaja en cada contracción”.
Me di
cuenta de que me empezaron a molestar muchas cosas: la luz que mandé apagar al
igual que la tele, me molestaba mucho el ruido. Seguía escuchando a lo lejos el
partido de futbol fuera del cuarto. Después pregunté si me habían puesto
occitocina y cuando la doctora me contestó que “un poquito” me puse furiosa. Estaba
perdiendo el control porque las contracciones ya eran muy fuertes, sin descanso
y no sabía ni donde me sentía mejor.
Dije
que quería ir al baño otra vez. Pero el doctor quiso revisarme. Yo estaba enojada un
poco con él. Me revisa y me voy al baño sin preguntarle antes cuanto
tenía de dilatación. Mi mamá entra y me dice que tengo 9 cms. Carlos estaba a
mi lado cargando el suero, yo sentada y mi mamá diciéndome que relajara la cara y todo el cuerpo. Estaba
enojada porque la occitocina me descontroló totalmente. Sentada en el baño me
sentia mejor. La pierna me empezó a tamblar muchísimo y empecé a tener ganas de
pujar. El doctor me llamó, me dijo que me subiera a la cama.. Salí del baño
cuando me di cuenta de que casi yo misma tocaba la cabeza del bebé. Sentía
muchísima presión, no se me olvida la sensación de como si un melón quisiera
salir yo no sé como.
No
dió tiempo de adecuar la cama como silla, solamente el respaldo. Vi entrar a
las enfermeras con la mesaita de instrumentos. Carlos no dejaba de estar junto
a mi, me daba la mano. El doctor me dijo: “puja suave, muy despacio”. Carlos me
dijo,ahí esta el bebé Malui, ya está, no paraba de llorar, pujé otra vez y salió
completamente y fue como si toda mi molestia, incomodidad y tensión
desaparecieran. Escuché llorar al bebé y a Carlos más, diciéndome que era
“niño” (porque no supimos hasta ese momento). El doctor me lo dió un momento.
No se me puede olvidar que cuando le hablé un poco saludandolo y diciéndole que
no llorara, sus ojos se abrieron enormes y se quedó calladito. Mi mamá lloraba
de emoción y le puso un gorrito de algodón, y desapareció demasiado prudente. Ella quería predicar con el ejemplo de que es un momento de los papás, no de los
abuelos, pero Carlos se sintió muy tranquilo con su presencia.
Entonces
apareció el pediatra, eran las 9 y media más o menos, no le avisaron hasta el
último momento pensando que tardaría un poco más en nacer. Se llevó al bebé a
revisar.
Estaba
feliz, feliz, feliz !!! Mientras Carlos salía a contarles a los que esperaban
fuera la noticia, me quedé a esperar a que naciera la placenta.
Me
empecé a enojar otra vez, que mal... No sabía que las contracciones eran
iguales. Después de 20 minutos, nació la placenta
completa y bien.
En
ese momento estaba, feliz, eufórica, quería saber las opiniones de todos y ver
a mi bebé otra vez y no separarme de él.
Mi
doctor me dijo que lo había hecho muy bien. Que para otra vez no me deja ir al
baño porque estuvo a punto de nacer ahí. No me hicieron episiotomía, me
desgarré un poquito nada más pero no fue necesario coser.
Le
agradecí su apoyo, el estar ahi sin salir de la habitación mientras me
observaba sin intervenir más que cuando fuera necesario.
Yo me
sentía como un pavoreal. No podía creer que lo había logrado, con mucho trabajo
pero era un reto, una meta que tenía y una gran satisfacción el conseguirla.
A mi
mamá la adoro y admiro. Ama el Psicoprofiláctico, nacimos sus 5 hijos así, hizo
que aunque me sintiera presionada, estuviera muy motivada por seguir
su ejemplo. Fui feliz de poder darle un gusto y que se sintiera orgullosa de mi.
Le
doy gracias a Carlos por confiar en la enseñanza de mi mamá preparándose
conmigo en las clases de Psicoprofilaxis, para el era algo desconocido.
Conforme más escuchaba, más se interesaba y más sabía como participar,
apoyándome y cuidandome en todo momento. Fue increíble como pareja esta
experiencia. Lo mejor que hemos vivido juntos.
Y por supuesto también le doy gracias a Dios por habernos dado la oportunidad de ser papás y de acompañarnos en cada momento de nuestra vida.
jueves, 7 de marzo de 2013
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